
1. Temblor. El temblor de manos es un gesto de gran fortaleza; consecuencia de “relajación en las tensiones acumuladas”.
2. Extensión del brazo. Que extienda completamente el brazo al momento de apostar, en lugar de apostar con el brazo flexionado y en su territorio, es un gesto sutil de juego débil. Mejor si va acompañado de un movimiento ampuloso, en abanico, desparramando las fichas en el centro de la mesa; no es sutil, es una pista que desnuda excesivo ímpetu, ergo, debilidad en las cartas ocultas.
3. Apuesta con firmeza. Cualquier arrebato al apostar, por el principio de oposición, nos envía el mensaje de juego débil.
4. Apuesta educada. Viceversa; los gestos educados y medidos, que invitan a ver, sugieren fortaleza en el juego.
5. Taparse la boca. Cubrir la boca con la mano es signo de que se está mintiendo.
6. Cubrir las cartas. Se cuida y protege lo que vale la pena. Un jugador que tapa con sus manos las cartas, o, por ejemplo, las coloca debajo de sus fichas es porque tiene buen juego.
7. Tomar fichas para apostar fuera de turno. Si el jugador es pueril, estará transmitiendo su ansiedad por apostar; pero ojo, que es uno de los primeros gestos en ser descubiertos por la mayoría de los jugadores rara echar mano y manipular psicológicamente al rival. En ese caso, debe ser tomado como un gesto intimidante para evitar apuestas.
8. Tener las cartas en la mano listas para ir al mazo. Parecido al anterior, pero de signo inverso. Es uno de los gestos que se busca cuando se mira furtivamente a la izquierda.



